Recordándote

Las agujas avanzan, pero el tiempo no pasa.
Quiero quedarme aquí, contigo.
No quiero saber de nadie, mas que de tus labios.
No quiero ni un soplo de aire, mas que el de tu pecho.
No quiero saber de caricias, mas que en tus manos.
No quiero saber de miradas, mas que el desnudo
que siento en tus ojos.
No quiero saber de nada que no lleve tu nombre,
tu esencia...
Quiero llegar a la noche embriagado en tu aroma,
que sabe a una brisa suave que barre mi cuerpo,
me inunda, me lleva tan lejos...
Me abandono a mi suerte; mi cuerpo se queda.
Ahora comprende que no puede atarme,
que ya no es mi dueño aunque nunca lo ha sido.
Me siento hechizado por el canto suave
que brota de un mar que no existe, que no tiene nombre...
mas que el tuyo.
Mi barca navega; mis manos, sus velas; timón, no lo quiero.
Tan solo hay un rumbo, el que lleva a tu orilla.
Sintiendo el calor de tu arena en mi cuerpo
la aprieto en mi pecho.
Quisiera quemarme, sentirte tan cerca que daño me hiciera,
y sabiéndome tuyo fundirme en tus labios.
Dios, ¡qué paz!
Y así, quedarme dormido en la luz de tus ojos que,
amantes, susurren y me hablen de ti.
La voz de mi cuerpo me llama a lo lejos;
despierto y diviso mi barca en un mar que agoniza
sintiendo su fin en mi vuelta.
Quiero quedarme aquí. Contigo. En tu orilla.