Nuestro velero


Seremos el asombro de aquel mar;
seremos oscuro deseo del viento,
que susurra callado su lamento,
de no poder, al mar, por siempre amar.

Seremos el asombro de la espuma;
seremos el deseo de los peces,
que asoman, y al mirarlos me parece,
que de nuestro amor hablan a la Luna.

Seremos del atardecer envidia,
de nubes de algodón anaranjadas.
Seremos de las estrellas su cielo,
que se funde en un mar de amor eterno.

Nuestro velero, Amor tiene por nombre.
Mis manos son velas que buscan viento,
tus manos, el timón que busca puerto,
uniendo dos orillas reflejadas.

No hay viento sin el suspiro en tu pecho,
ni mar que navegar si no me sientes;
por eso de la mano caminamos,
pues una, sin la otra, pierden rumbo.

Dedicado a Sandra. Tenerife 2017.
(c) Nacho Navarro